Sin pensarlo más.
Salir por la puerta.
Andar camino a ninguna parte pero nunca todo recto.
Todo recto no se puede llegar muy lejos.
Sería de locos.
Cómo ser consecuente si después de años encuentras tu motor, y lo tienes ahi delante, entre cuatro paredes que sólo pueden darte, sólo, todo eso que necesitas para decir joder, en que momento quise dejar de vivir, quién se divertía escondiendo todo esto.
Cómo no agarrarte a eso, qué motivo vas a encontrar para no cogerlo todo, saborearlo y... uff acabar echandolo de menos a rabiar cualquier dia, cualquier noche, o cualquier ratito en el que no puedes decirle qué tal tu día mi amor, vente aqui conmigo, mientras das unos golpecitos al bendito sofá que tiene ya más de ti que tu misma.
No sé si es bueno pero reconozco que a veces me gusta echarte de menos, a veces.
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